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silencio....


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por favor... estamos escuchando el





silencio



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Saverio, revista cruel de teatro nº 11, octubre 2010





RECORTAR RECORDAR CREAR


Pequeña tijerita para cortar papel


Recortar es recordar
Recortando personas

En mi casa de las Yungas, selva subtropical en la provincia de Jujuy, en esos primeros años de la infancia, teníamos una única revista de modas. Tijera en mano con mis hermanas recortamos hasta la última foto de las modelos que allí posaban. Cada una recortó una con que se identificaba. A éstos personajes vestidos, figuras planas y delicadas de papel los guardábamos dentro de libros para que no se estropearan y luego, a la hora de la siesta como en un juego de roles expuestas en el piso de la galería, les dábamos vida creando sus personalidades, sus diálogos y las acciones; así cobraba vida un personaje desde su vestimenta. Ese recorte era una elección. Y la selección de éste recuerdo es un acto de recortar.


Recortando personajes

Con el tiempo el juego derivó en diseñar nosotras mismas las figuras. Creamos más de cien muñecas de cartón y sus prendas. Cada una con su historia personal. Les otorgamos identidades, acciones y un vestuario que variaba según su acción. Intuíamos que cada rol tiene su indumento. Cada signo su carga y desarrollo. Elegimos diferentes elementos de signo para cada vestuario. Nuevamente la selección.




Recordar es crear Creando con recuerdos

Hace unos años, motivada por la lectura de un diario que escribió mi padre utilicé la técnica del calado y recorte de papel aprendida de mis ancestros, denominada "wycinanka“ , para darle forma a una nueva serie de cuadros. Ese registro que dejó mi padre después de la II Guerra mundial, lo escribió escogiendo sus recuerdos según su capacidad para memorizarlos o su valor para enfrentarlos o su deseo de exponerlos. De lo que pude descifrar del manuscrito, tomé algunas partes, ésa selección fue una decisión estética y emotiva para componer los cuadros cuya temática muestra la selección a la hora de recordar. Crear la imagen eligiendo desde el depósito de mi historia. Otra vez el recorte.




Tijera grande para cortar tela

Crear es elegir

Recortando en un espacio de ficción






Diseño
Dibujar ha sido siempre un procedimiento natural en el proceso creativo.
Visualizar en dos dimensiones al personaje con su prenda. Imaginar, dibujar y confeccionar.
El dibujo deviene en objeto artístico, en materia escenoplástica. Diseñar el vestuario de una obra, es un plan previo para saber luego cómo materializar la idea del indumento dramático. Esta materialización va desde el actor desnudo hasta la saturación de prendas, y éstas serán construidas en el material que pida la totalidad. Esa materia es parte del significado también. El diseño del vestuario devenido en objeto suma un signo. Como cada objeto que aparece en el espacio escénico, nos pregunta sobre su identidad, ésta podrá ser por ejemplo: Verde, Lábil, Uniforme, Desnudo, Rugoso, Talar… una acorde a la decisión estética y conceptual tomada. La morfología, sintaxis y semántica queda bajo la tutela del diseñador. El Diseño no se resume a la capacidad de un bonito figurín, sino al conocimiento y capacidad de organizar las fuerzas plásticas que operan en un espacio determinado

Plástica
Entonces el vestuario diseñado y materializado se plasma como grafía de signos en el área de veda. Dialoga con la plástica del hecho escénico: del texto, de los cuerpos de los actores y el espacio de ficción. De acuerdo a la necesidad de la dramaturgia y atravesado por la emotividad del diseñador pueden predominar diferentes fuerzas: el color, la forma, la textura , lo simbólico, etc. que crean múltiples maneras de estructurarlo.
Por la usual convivencia del teatro con las artes plásticas y el manejo del Color como un modo de expresión, en ocasiones puedo inclinarme a sujetar el indumento desde ese andamiaje, para que le abra sensibilidad, que lo signifique y tenga presencia desde allí. Pueden ser sugestivas también, la Forma como momento pregnante, la lectura a partir del Símbolo o las Texturas como superficie movilizadora para la mirada del espectador. Todo este proceso creativo no se busca de forma intelectual solamente, hay una emotividad desde la cuál parten éstos elementos, sino el objeto artístico se vacía de lo amoroso.
Desde sus posibilidades connotativas y funcionales, el ropaje teatral se apropia de su propia poética espacial y puede percibirse por ejemplo, como marco, caparazón, lupa… destacando, escondiendo o exhibiendo al actor. Sea que éste vista una prenda articulada, claramente fanérica, absolutamente talar o nada. De este modo es capturado en su valor utilitario, lúdico y simbólico. Todos éstos elementos actúan en el ojo el público y por ello, en su emoción. Nada de lo que sale a escena esta exento de lectura y libre de ser fagocitado por el ojo y el pecho del espectador. Desde el diseño sabremos cómo opera cada elemento. Conocer y aplicar las reglas de la plástica.

Texto
El indumento se relaciona con el texto saturándolo, ocultándolo o exponiéndolo.
Es recomendable encontrar y crear un método para saber abordar el Texto teatral y recortar los elementos que se traducen en objeto para vestir o que visualizan internamente posibilidades asociativas. Escucharlo en escena y verlo en el cuerpo de los actores es parte de un proceso de interrelación vestuario-texto-actor. La palabra como piel. No siempre se utiliza el mismo sistema para diferentes textos. Hay que saber indagar el propio. Cada obra trae consigo una organismo que al diseñador lo induce a ser vital. El teatro es un ser vivo, palpita y crece hasta el último día que baja la obra.

Actor
El actor enuncia en los primeros ensayos un signo de deseo plástico, una necesidad de máscara y disfraz. Se inclina hacia una prenda en particular, un color que lo desnuda, una textura que lo representa, una poética que lo identifica. Recolectar la esencia de lo que el actor trae y proyectarlo en un objeto vestuario. Puede ser que de la prenda diseñada vaya a contrapelo de su persona, incomodándolo, pero muchas veces ésa incomodidad puede cuestionar sus aspectos mecánicos y estimular así la presencia del Actor.
Marcar el espacio con una tiza ya es diseñar la escenografía. Sin eso no hay área de veda. El actor ensaya en un espacio y con un texto, debería poder trabajar también con el indumento. Sin actor no hay teatro. Sin vestuario no hay actor, lo que lleve y como lo lleve ése es su indumento. Aunque no vista prenda alguna. . Eso también forma parte del diseño. El vestuario acertado es el que deja ver la actuación antes que la prenda.

Director
La organización y vitalidad de todos los elementos de la obra, están cargo del director, fundante y custodio de ésa nueva realidad, compuesta de la palabra, los cuerpos y el espacio. Todo ese nuevo mundo está a su cargo. Durante los encuentros entre el que director y el diseñador se movilizan sus campos creativos y se consolidan la ideas. Hablar de indumento implica conocer sobre la totalidad de las áreas del teatro.




Vestir es recortar

El indumento teatral es, entonces otra manera más de delimitar, de darle forma a la poética de un personaje, a un cuerpo actoral, en un espacio de ficción, bajo el pulso de un demiurgo. Puesto que todo ya ha sido hecho y nada nos pertenece, vestir es recrear. Partimos de una premisa y la herramienta que selecciona el material, es nuestra tijerita creativa, que es personal y es única. Recortamos desde el depósito universal de poética emotiva para despertar la forma y recordarnos una vez mas.
















PARA VER EL ARTICULO ORIGINAL PINCHE SOBRE EL LNK
http://revistasaverio.jimdo.com/revista/segunda-piel/


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3 comentarios:

Esteban dijo...

Buen artículo. Me recordó mi propia infancia. Por cuestiones de género, los hombres solíamos jugar poco a recortar con tijeras y, menos aún, a recortar vestidos de las revistas. Yo veía a mis hermanas hacerlo y me gustaba. En las papelerías vendían (1966-1968, más o menos) plantillas con coloridas prendas de vestir (zapatos, calcetínes, camisas, faldas, etc.), tanto de hombre como de mujer. Con ellas venía una figura masculina o femenina en pudorsa ropa interior; uno recortaba la figura y las prendas, que venían con cuatro especies de "solapas", dos arriba y dos abajo de la prenda, o bien a los lados. La idea era vestir a la figura con las combinaciones que a uno le dictara su imaginación. Nuevamente: jugué poco con ellas pero me gustaba ver a mis hermanas como se entretenían por horas, e incluso dibujaban sus propias figuras y sus propias prendas.
Felicitaciones a la autora por el artículo.

Josefina dijo...

Pausados y maravillosos recuerdos hilvanados por la mente de una de mis más queridas y añoradas almas gemelas. Degusté una parte de su infancia en uno de los ensayos más enternecedores que he vivido desde hace mucho tiempo.
Visualizar la textura y colorido del atuendo del alma de mi querida Magda, me han permitido encontrar al ser humano que transita por el lenguaje y discurso sígnico del vestuario escénico. El afortunado vestuario que permite conocer y reconocer al ser actoral.
Emerge desnuda a manera de antítesis profesional con el simple velo de su espíritu artístico y creativo, de un mundo que sólo ella, en compañía de las mujeres guerreras de su familia pudieron diseñar.
El recuerdo paterno funje como eje motriz de una necesidad por relatar artísticamente,lo recortable,los recuerdos y lo inimaginable de una historia vivida y tatuada en el espacio y el tiempo.

¡Enhorabuena Magdusz!

Josefina Romero Lombardini

dijo...

dziennkuje kochani!
gracias por brindar tanta bella palabra
besos